daizansoriano.com

Poema [1]

繋 念 乖 眞

昏 沈 不 好

Pensar demasiado aleja de la realidad,

la falta de claridad mental tampoco es beneficiosa.

Comentario

El pensamiento nos permite interpretar y comprender el mundo que nos rodea. Sin embargo, es crucial reconocer que el pensamiento no es la realidad en sí misma, sino más bien una representación subjetiva y filtrada de ella. Identificarnos en exceso con nuestros pensamientos puede conducirnos a un estado de desconexión de la realidad y de nosotros mismos.

La mente humana tiende a construir narrativas, interpretaciones y juicios constantes sobre lo que experimentamos. Esta tendencia a fusionarnos con nuestros pensamientos puede llevarnos a percibir la realidad a través de un prisma distorsionado por nuestras propias experiencias, creencias y emociones. Al identificarnos con nuestros pensamientos, corremos el riesgo de perder de vista la naturaleza multifacética de la realidad que nos rodea y quedarnos de esta manera con una pequeña porción.

No obstante, es esencial comprender que el pensamiento también puede ser una herramienta valiosa cuando se utiliza de manera adecuada. En lugar de ser dominados por nuestros pensamientos, podemos aprender a observarlos y comprender que forman parte de nuestra experiencia, pero no somos solo lo que pensamos. Esta capacidad de distanciamiento nos permite utilizar el pensamiento como una herramienta para analizar, planificar y comprender, sin caer en la trampa de creer que nuestras interpretaciones son la verdad absoluta.

La práctica de zazen es una vía efectiva para desarrollar esta relación saludable con el pensamiento. Al cultivar la conciencia, podemos observar nuestros pensamientos sin ser arrastrados por ellos. Esta perspectiva no solo nos ayuda a evitar la identificación excesiva con el pensamiento, sino que también nos permite apreciar la riqueza y complejidad de la realidad sin distorsiones innecesarias.

Uno de los principios fundamentales de la enseñanza buddhista es el equilibrio entre los extremos. El exceso de pensamientos en nuestra consciencia en la práctica de la meditación zen se identifica con el estado de Sanran que “viene caracterizado por un tono muscular crispado y por una actividad mental muy excitada. Aparecen muchos pensamientos, muchas sensaciones, recuerdos, deseos… Esta es la actitud típica de los que “piensan” durante Zazen. A nivel corporal, la barbilla se escurre hacia arriba, los dedos pulgares también se encrespan y se tensan”.

Por otra parte, la falta de claridad mental en zazen se identifica con el estado de Kontin donde “la vigilancia mengua, el tono muscular se debilita, la atención se duerme. Es la somnolencia. En este caso, la postura tiende a desplomarse, la cabeza cae hacia delante, los brazos languidecen y las manos pierden vigor.” [2]

¿Cómo armonizar estos extremos y encontrar el equilibrio? La meditación zen nos aporta un espejo en el que sentimos claramente cuando nuestra conciencia no está armonizada y necesita volver al equilibrio, es decir, a una mente clara y despierta. Para ello perseverar en la práctica de zazen es indispensable, y a través de ella identificar las causas en nuestra vida cotidiana que generan estados de desequilibrio insanos.

Jianzhi Sengcan nos previene de un mal que en nuestra sociedad actual es muy común, siempre ajetreada y con mil tareas que realizar. En un mundo que está cada vez más acelerado, es más importante que nunca aprender a equilibrar nuestra mente. Al cultivar la conciencia, podemos aprender apreciar la realidad tal como es. En este sentido, por ejemplo, el contacto con la naturaleza es una gran ayuda. La naturaleza puede tener un efecto calmante y restaurador en nuestra mente. Necesitamos pasar tiempo al aire libre y apreciar la belleza del mundo natural. Por eso un retiro de meditación en la naturaleza es tan propicio para ayudarnos a volver a nuestro equilibrio natural.